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Yo quería cesárea

Una vez más pensarán que estoy loca, pero así como viví mi embarazo, lo último que quería era sentir más dolor. Al principio me preguntaban que yo qué quería, parto natural o cesárea, siempre contesté que esa no era una decisión mía, que mi cuerpo y mi bebé eran los que tenían la última palabra.

Aunque yo decía eso, mi mente sabía que quería una cesárea, ya me había informado sobre todo, eso sí, siempre leí mucho sobre ambos temas y aunque la recuperación de una cesárea era "más larga", nunca me importó.

Siempre acudí mensualmente a mis citas con el ginecólogo –por favor, nunca falten, es muy importante el monitoreo constante para estar seguros de que todo va por buen camino–, él me había dicho que todo pintaba bien, para un parto natural, dije bueno, ya estoy en esto.

Por qué les digo que es de suma importancia esas citas, bueno, porque en una de ellas yo me sentía bien, algo mareada y con dolor de cabeza, pero algo que ya era una constante para mí, en la revisión el doctor me tomó la presión, salí altísima, él se asustó y me preguntó justo que si me sentía mal, le dije que no, una segunda toma de presión volvió a marcar presión alta.



Recuerdo perfecto que me dijo "¿llevas prisa?" a lo que contesté que no, seguido de eso me indicó que debía hacerme en ese momento un estudio llamado PSS (prueba sin estrés o prueba de bienestar fetal) qué básicamente media los latidos y movimientos del bebé, salí del consultorio y al ver a mi papá esperándome, se me hizo un nudo en la garganta, algo dentro de mí decía que algo pasaba, pues el doctor no explicó más.

Pagué el estudio y una enfermera ya me esperaba, tuve que acostarme durante 45 minutos boca arriba, alrededor de mi ya enorme panza había una especie de cinta elástica y unos chupones, pasados unos 15 minutos, la enfermera le comenta al doctor "no hay movimiento" en ese instante me dije a mí misma: movimiento de qué. El doctor volteó a verme y me dijo "el bebé no se mueve, vamos a esperar a terminar el estudio, si no veo nada, tendremos que hacer cesárea".

Nada más de escribirlo y recordar ese momento, lloro porque no se imaginan todo lo que pasó por mi mente, sabía que mi bebé ya podía nacer, estaba por la semana 38.5, pero eso no era lo que más me aterraba, me aterraba ese EL BEBÉ NO SE MUEVE, me han dicho cosas terribles, pero esa rompió mi corazón.

Fue el estudio más largo que pudieran haberme hecho, no por el estudio en sí, más bien, por lo que representaba, 20 minutos antes de llegar a los famosos 45, el doctor me dijo que estuviera tranquila, podría estar en la fase de sueño y por eso no se movía, pero volvemos a lo mismo, quién puede estar tranquila después de que le dicen eso. Afortunadamente bebé se movió, justo a 15 minutos antes de culminar.

Dado ese episodio, tuvieron que mandarme medicamento para controlar mi presión y reposo, el panorama ya había cambiado, estábamos 50/50, no sabíamos si sería normal o cesárea.

Fue así que el domingo 09 de abril del 2017, a las 6:40 de la mañana se me rompió la fuente, seguido de eso, dos contracciones y no más dolor. Llegué al hospital, el ginecólogo me revisó para saber cómo estaba tanto el bebé como yo, en ese momento nos informó que sería cesárea, debido a que llevaba ya cuatro horas desde que se rompió la fuente y no había dilatación.

A las 11:00 de la mañana, yo estaba ya viendo por primera vez a ese ser que vivió en mí por 39.5 semanas, que me hizo sufrir, pero que también amé desde el primer momento.

Nunca serán menos o más si su bebé nace por una u otra forma, no dejen que comentarios ajenos las inunden de dudas o miedos, su bebé va a nacer como mejor convenga para ambos, siempre serán GRANDES MUJERES con o sin parto natural, con o sin cesárea, es toda una hazaña la que vivimos como para rematar y hacernos menos por cómo llegó esa extensión de nosotros a este mundo.