¡No te vayas a cansar!

Hoy esta entrada del blog no la escribe #Mamá, hoy este espacio lo estoy aprovechando yo #Papá para sacar un poco del coraje y la impotencia del fin de semana pasado cuando me llegó un flashazo de la tan pregonada “equidad de género”.

He tomado cursos sobre el tema y no propiamente porque haya querido, sino que eran parte obligatoria cuando trabajaba en el Gobierno Federal, el día sábado me di cuenta de cuán importante pueden ser pues al no verte involucrado en algo sobre el tema, das por hecho que no lo requieres.

Me considero una persona no conflictiva y que no busca generar conflictos en mi entorno ni con la sociedad, pero creo que también, así como todos, a nadie le gusta dejarse pisotear ni “mangonear” por los otros.

Gracias a estos cursos aprendí y reforcé muchas cosas para mi persona y para mi actuar ante la sociedad, como les decía, tampoco me considero una persona falta de ética y valores gracias a la educación que tuve desde casa, #Mamá lo puede ratificar, pero este fin de semana no supe qué pensar, no supe cómo actuar, no supe qué decir… simplemente me quedé trabado del coraje cargando a mi niña sin poder hacer nada.

Todo empezó el sábado por la mañana, #Mamá y yo decidimos ir al centro en la Ciudad de México por dos motivos, el principal porque ya teníamos hambre y habíamos dejado a un lado esa bonita costumbre de salir los fines de semana a desayunar a otro lado que no fuera la barra de la cocina de la casa y obviamente a distraernos un poco, el segundo motivo fue porque en su cumpleaños, bebé recibió un regalito que le quedó unas tallas más grandes y fuimos a cambiarlo para su comodidad.

Total que salimos “temprano” y anduvimos caminando por el centro, intentamos entrar a la #FeriaDeLasCulturasAmigas que está en el Zócalo y no pudimos, llevamos como cinco años queriendo conseguir un pastel en el stand de Suiza y no hemos podido por la cantidad de gente o tal vez por la logística tan mala que tienen, no existe un “corredor” con una entrada y una salida para que todos puedan apreciar cada stand.

Posteriormente caminamos por todo el corredor de la calle Madero y entramos a la tienda en donde habían comprado la ropita, buscamos, vimos, probamos y más cosas que se hacen cuando se compra la ropa más adecuada para bebé, hasta que llegamos a la sección de los pantalones, le compramos dos pantalones más grandes que su edad representa (porque mi hija está creciendo creo que sin control… aunque el pediatra diga que va bien jajaja), nos fuimos a las cajas para hacer el respectivo cambio de prendas y pagar la diferencia de un peso, pues nos pasamos del límite.

Salimos muy contentos de la tienda con el cambio y nos fuimos a nuestro restaurante favorito que está sobre la calle 5 de mayo, seguramente algunos lo conocen, se llama “La Pagoda” que por cierto se come muy rico, te atienden rápido, buen sazón, buen menú (súper recomendadas las enchiladas suizas rojas y la tampiqueña) y a un excelente precio, pero la sorpresa fue que había demasiada gente en la lista de espera y el hambre más el cambio de pañal no podía esperar tanto, por lo que optamos por el plan “B” (que en ese momento no lo teníamos) y terminamos en Sanborns Los Azulejos y pues no, la naranjada sabía a naranja pasada, la comida sin sazón, la atención mala pero al final terminamos de comer ahí y nos fuimos.

Yo vivía en el centro, mi papá sigue viviendo ahí, entonces decidimos en el camino que #Bebé tenía que ir a ver a su #Abuelo, por lo que agarramos camino hacia la casa, íbamos caminando mi familia y yo, platicando de la comida, de la ropa, de la Feria de las Culturas y cosillas más que iban saliendo.

Llegamos a la casa del #Abuelo y nos quedamos ahí, subimos a la azotea a ver pasar la vida, el tránsito, la gente, le dimos de comer a las coquitas (esas aves de plumaje gris que andan por toda la ciudad) que aterrizan en la azotea y #Bebé como ya empieza con sus pasitos decidió aventurarse a conocer todo el lugar gateando a rodilla pelona y caminando descalza. Pasamos por las plantas, por los cactus, por las sábilas, por la grava y arena que hay de unas reparaciones que se hicieron, hasta que llegamos a hacer una escala en los lavaderos para lavarle las manos que estaban negras de tierra, regresaba por un trago de jugo y seguía en su exploración urbana de la azotea.

Así pasamos un buen rato hasta que llegó la hora de regresar a casa, nos empezamos a preparar, a arreglar la mochila-pañalera y a acomodarme el fular, el trato había sido ese, que ahora yo iba a cargar a bebé de regreso, nos despedimos y caminamos hacia el metro, entramos a la estación y aquí es donde empieza el tema en cuestión.

No éramos los únicos que esperábamos la llegada del convoy para poder abordar, a un lado de nosotros estaba una pareja, en cuanto vimos a lo lejos que se acercaba el tren obviamente todos nos empezamos a acomodar para poder abordar, pero ¿qué fue lo que pasó? que estos dos personajes se aventaron y por ende nos aventaron cuando la puerta había quedado justo frente a nosotros.

Ellos entraron corriendo para ganar el único asiento que de ese lado del convoy venía vacío", cabe hacer mención que era un lugar individual y que no tenía letrero de reservado para discapacitados, personas mayores, mujeres embarazadas y mujeres con bebés en brazos.


El individuo se sentó y sobre sus piernas se sentó la chica que iba con él, todo ese acto de segundos me “incomodó”, no por el hecho de que se hayan sentado, sino por lo alevoso e irresponsable de su actuar.

Retomamos la parte de la equidad de género, hay veces que a las mujeres no le dan el asiento porque no son mayores, porque no traen bebé o por cualquier pretexto que te saques de la manga, platicaba con mi esposa sobre el tema y coincidimos en muchos puntos, los cuales les diré más adelante para no perder el hilo de la historia.

Saqué mi teléfono para tomarme una selfie con mi bebé pero la idea principal era tomar una foto de estas personas para hacer un comentario en Facebook cuando se me acercó otra chica y me preguntó que si me faltaba mucho para bajar, la verdad me sorprendió que me lo preguntara porque llegó muy decidida a hacerlo y mientras yo le respondía que bajaba en cinco estaciones, mi mente empezó a maquilar qué era lo que quería hacer y sí, le atiné, se dirigió con esta pareja y les dijo: “oye, trae un bebé, ¿le puedes ceder el asiento por favor?”,  alcancé a escuchar que el individuo le dijo un par de groserías y cosas que no venían al caso y que no voy escribir que obviamente me molestaron mucho, independientemente de que haya sido mujer u hombre considero que no son formas, afortunadamente la chica no hizo caso y ella actuó como lo dictó su educación.

Obviamente a esta chica le di las gracias y cuando estaba por sentarme escuché un mensaje dirigido a mó: "¡uy carnal, no te vayas a cansar eh!".

Como les decía, suelo ser a veces muy tolerante, pero esta vez sentí como me hirvió la sangre, me dio mucho coraje y sí, quería regresar y decirle sus cosas, seguro todo hubiera acabado mal, pero me di cuenta cómo la misma vida te cambia, antes hubiera actuado de una manera más impulsiva, pero ahora con una bebé en mis brazos y “expuesta” a que le pase algo, hizo que me guardara todo el coraje y solo me senté, claro, alerta de todo lo que este individuo no paraba de decir hacia la chica que "lo paró de su asiento".

Pasaron las estaciones y nos tocaba bajar, apenas nos fuimos acercando al destino y #Mamá empezó a acomodarse para el descenso y yo al levantarme del asiento para bajar, una vez más vuelvo a escucharlo: “córrele, siéntate antes de que (omitiré lo vulgar de su léxico) nos vuelva a decir algo", la sensación de coraje me la tuve que aguantar una vez más, pero no dejaba de sentir todas esas “agresiones” hacia mi familia, hacia mí y más me daba coraje pensar que también eran para mi bebé.

Platicamos sobre el tema #Mamá y yo y coincidimos en lo mismo, desafortunadamente nuestra sociedad aún no está preparada para muchas cosas, para cambios sustanciales en su comportamiento, en su convivencia social, el hecho de que a nosotros hombres y/o papás con bebés no nos cedan el lugar no es por que piensen que no nos cansamos, hay que pensar las cosas un poco a futuro, dos o tres pasos adelante de cualquier situación. Tal vez nos cansamos también de traer cargad@s a nuestr@s hij@s, tal vez no, pero no nos hemos puesto a pensar que el metro en su mayoría de veces viene lleno y un enfrenón puede provocar un accidente, no es tan fácil agarrarse de los tubos y esquivar gente cuando traes un bebé que no quieres que aplasten, que lo pisen, que lo empujen, simplemente que le pase algo.

La falta de civilidad y de sentido común se vio reflejada en este “tipo” junto con lo corto de su mente y de la vaga educación que tiene, ese día fuimos mi familia y yo “víctimas” de la equidad de género en donde no le ceden el asiento a las mamás con bebés en brazos, sino que tampoco se lo ceden a los papás que llevamos a nuestr@s hij@s en brazos.

#Mamá y yo concluimos lo siguiente:

  • Los asientos reservados deben ser respetados, todos podemos sentarnos ahí pero consideramos que al sentarte tienes la responsabilidad de venir observando a tu alrededor si alguien lo necesita, no dormirte o hacerte el que no sabe ni qué pasa en el mundo. ¿Sabías que por vagón nada más hay dispuestos cuatro asientos reservados? Y que el mismo Sistema de Transporte Metro te da la autorización de solicitar a la persona que esté sentada en uno de ellos que te dé el lugar, citamos: "En caso de estar ocupados, los usuarios tienen derecho a solicitar el asiento que está identificado con una placa que contempla el símbolo de discapacidad", agregamos además que no nada más en este caso, ya sea que estés embarazada o que papá o mamá vengan cargando a un niño. Puedes checar esto en la página oficial.
  • El asiento reservado o la preferencia para que las personas hagan uso de este lugar NO ES PORQUE VIENEN CANSADAS o SE VAYAN A CANSAR, va más allá de esa mentalidad, es por SEGURIDAD, creo que tod@s sabemos lo difícil que puede ser viajar en cualquier sistema de transporte público, los accidentes existen y todos estamos expuestos, ceder el asiento no significa que los demás prefieren que te pase algo a ti que a la mujer embarazada, resulta que es más fácil que tú puedas maniobrar y tratar de mantener el equilibrio o incluso sostenerte, que una persona con bastón o muletas, pensemos un poco más.
  • Si bien la señalización tiene a una mujer con bebé en brazos, el caso puede ser un hombre y también tiene el derecho a poder sentarse y no porque sea hombre aguanta más o puede ir todo el trayecto parado, así sean cinco o toda la línea de metro, se ha hablado mucho de igualdad y aquí un claro ejemplo.
  • Nosotros pudimos ir sin problema parados, nos cedieron de mala gana el lugar, pero traíamos a monstruita en fular, lo que hace más sencillas y prácticas las cosas y el movimiento a manos libres, pero eso no quiere decir que no somos acreedores a un lugar y pensemos que hay mamás y papás que traen literal en brazos a sus bebés, no tienen o no les gusta el fular o mochila ergonómica, un accidente seguro si van parad@s y si el metro va a su máxima capacidad los bebés y niños suelen ser aplastados.
  • Nadie está obligado a ceder su asiento, pero cuando lo haces demuestras educación y empatía con el otro.

Nos faltan muchos valores y educación antes estas simples situaciones, si nos pusiéramos un poco en el lugar del otro las cosas podrían ser mejores.

¡No hay vacunas, búsquela!

Sí, así me lo dijo la enfermera bastante grosera "¡No hay vacunas, búsquela!". Nunca creí verme en un gran dilema y en un apuro por conseguir una vacuna, aquí fue cuando me di cuenta de cómo las cosas cambian y las preocupaciones son otras.

Soy pro vacunas, no estoy de acuerdo con las familias que deciden no vacunar a sus hij@s, pero no hablaremos del tema porque no queremos entrar en dilemas ni malos entendidos. Mejor les cuento lo que me pasó la semana después del cumpleaños de la monstruita.

Resulta que llegamos al año, días antes su pediatra me pidió que no olvidara vacunarla de SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis), Neumococo y Varicela, decidí no vacunarla justo el día que cumplía un año, pues el fin de semana sería su fiesta y normalmente cuando la vacuno se pone más intensa de lo que es y muy molesta, incluso la mayoría de las veces le ha dado temperatura, entonces Ale y yo decidimos que el lunes siguiente iría a que le pusieran sus vacunas.

Así fue como nos preparamos, el día llegó y con todo mi dolor y miedo por las vacunas, la llevé, creo que todas hemos sufrido más que ellos cuando de piquetes se trata. Anteriormente contaba con ISSSTE (para las que me lean del otro lado del mundo, es el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, una de las instituciones públicas que ofrecen servicios de salud), siempre llevé a la monstruita ahí, después dejamos de tener este servicio de salud y ahora contamos con IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social, que igualmente es una institución de salud pública), cuando llegué a éste y solicité las vacunas me dijo el enfermero que no había, que nada más tenía Neumococo y que con gusto se la aplicaba pero que las otras dos, la SRP estaba agotada y Varicela no la aplicaban.

Ahí entre en pánico, dije "no gracias" y decidí ir al ISSSTE en busca de las vacunas, total, siempre hay ahí o al menos eso creía, cuando llegué la enfermera muy grosera me dijo "no tengo, nada más Neumococo, si quieres se la aplico", a estas alturas mi cerebro colapsó y no sabía qué procedía, accedí a que le pusieran esa, yo quería todas juntas para que no sufriera tanto monstruita pero no se pudo, cuando la saqué del fular me di cuenta que habíamos tenido un accidente de mucha pipí, vi a la enfermera y le dije "¿me dejas cambiarla rápido?" me hizo la cara más larga y enfadada que pudo y me contestó "pues sí...", no dije, ni hice alboroto, yo bien le hubiera reclamado algunas cosas pero sabía que inyectaría a monstruita y mejor me calmé, la cambié es dos segundos y no exagero.

La pesó, la midió y me hizo llenar una hoja, me pidió que la agarrara y la inyectó, pero sin ningún tacto o buena onda para bebé, abracé a mi pequeña y agarré el carnet de vacunación, le dije "¿cuándo habrá vacunas?", me contestó, "no sé, uno, dos, tres meses, no sé", entonces le hice otra pregunta "bueno, cuánto tiempo tengo para vacunarla, si el carnet dice que es la vacuna de un año y no hay vacunas, qué hago" y se atrevió a decirme "ahí dice en tu carnet", me quedé de a seis, me dije a mí misma "dónde diablos en el carnet dice cuánto tiempo tengo para vacunarla", le contesté "¿dónde?" y su respuesta fue "antes de los seis años", pero resulta que a los seis años es la vacuna de refuerzo.

Todavía me tragué todo lo que quería decirle, para esto mi papá le pregunta "bueno, ¿si tratamos de conseguirla de forma privada, se puede administrar sin problema?", la respuesta fue "ajá, si la consiguen" frase con la que salí del consultorio más enojada.

Obviamente llamé al pediatra y le conté lo sucedido, me recomendó que no pasara del año un mes para ponerle la vacuna, que si de manera institución pública no lo conseguía que por favor la comprara, que él se la ponía o el lugar en la que la comprara podían colocarla sin problema.

Mi mente estaba llena de dudas y más que nada preocupación, porque necesitaba esa vacuna, total que me puse como loca a llamar a otras clínicas, hospitales e incluso centros de salud y nada, agotada a nivel nacional, ya nos estábamos dando por vencidos y encontramos un centro especializado en vacunas y la vacuna que necesitábamos tenía un costo de $610.53 obviamente eso era un gasto que no estaba en planes y teníamos que hacerlo en breve, antes de sacar cita hice un último intento y guglieeee más Centros de Salud encontré uno relativamente cerca y llamé, me contestaron y me dijeron "mire, este centro está en remodelación, pero la vacuna que usted está buscando está en estos dos Centros de Salud, vaya mañana y pregunte", mi alma estaba pre descansando porque pareciera todo solucionado.

Corrí al otro día con monstruita y mi papá, en el primero me atendieron maravillosamente y el enfermero me explicó que no tenían, que les llegaba la próxima semana pero que no me podía asegurar el día y mucho menos que sí llegaran. Entonces corrimos al otro Centro de Salud, que mi papá siempre pensó que era una escuela y no era así, entramos y la enfermera nos dijo "sí, sí la tengo, pasen", ahí mi alma descansó completamente, le conté mi triste historia y el mega recorrido de clínicas y centros de salud, más llamadas que había hecho para conseguir la vacuna, ella enojada, pero no conmigo me dijo "no entiendo por qué les están negando las vacunas, sí hay vacunas, mi obligación es colocarle a tu bebé la vacuna y eso haré", la otra enfermera que estaba con ella trató increíblemente bien a monstruita, llené y llené papeles, la midieron, la pesaron, la revisaron hasta por detrás de las orejas y se dispusieron a vacunarla, ahí mis preocupaciones terminaron.

Me indicaron que la vacuna que no tenían era la de varicela porque es por campaña, que me esperaban el próximo mes para ponérsela sin ningún problema, aproveché para preguntar por otras vacunas que mis amigas estaba sufriendo también por encontrar, ahí las tenían y yo pasé el dato.

Entre mis amig@s surgieron algunas inquietudes que también tuve yo a partir de que me dijeron que no había vacunas, con este post quiero rescatar algunos puntos muy importantes que muchos no sabemos:
  • Todas las vacunas a nivel instituciones públicas SON GRATUITAS y no te las pueden negar, podrán decirte NO TENEMOS pero no pueden decirte LA TENGO, PERO NO TE DOY.

  • Puedes llevar a tus hij@s e incluso tú mismo acudir a cualquier institución pública, ya sea ISSSTE, IMSS, SEGURO POPULAR o CENTROS DE SALUD para solicitar vacunas.

  • No importa si tienes IMSS y vas a un ISSSTE, no tiene nada que ver. Tampoco es válido que te digan que esa no es tu clínica y que debes ir a la que te corresponde PUEDES IR A LA QUE SEA, NO TE LA PUEDEN NEGAR.

  • Muchos tiene la duda de que al tener algún servicio de salud no puedes acudir por nada del mundo a los Centros de Salud o al contrario al que estás inscrito, error, PUEDES IR Y SOLICITARLAS.

  • Cuando ya estás en un caso extremo y que definitivamente ya agostaste todas tus opciones y no encuentras vacunas, sí puedes acudir a un centro especializado en vacunas y comprar la que necesitas, todas tienen costos diferentes.

  • ¿Cuál es la diferencia entre las vacunas del sector público y las del sector privado? Nada más existe una diferencia y esta es que en el primero es GRATIS y en el segundo TIENE COSTO.

  • Todas las vacunas pasan por el mismo régimen de cuidados y vigilancia, si tú tienes una vacuna a nivel privado y otras a nivel público estamos hablando de la misma dosis, nada cambia.

  • También puedes acudir a cualquier HOSPITAL del sector salud público para solicitar vacunas.

  • Si tienes dudas no dejes de consultar con tu pediatra las opciones para que tus hij@s tengan todas sus vacunas.

  • Agenda todas las vacunas para que ninguna se te pase.

  • México es uno de los países con el mejor esquema de vacunación que puede haber.

  • Sí esta información fue de utilidad no dejes de compartirla, muchas mamás y papás nos conflictuamos y no sabemos qué hacer, creemos muchas veces que por no contar con ningún tipo de seguro médico público no tenemos derecho a algunas cosas, como las vacunas.



¿Tienes dudas?, escríbeme y las resolvemos, si no lo sé lo investigamos.



Un año después...

Este será creo yo el post más largo que escriba para mi blog, pues básicamente es recapitular todo lo que pasó durante un año, un largo año en mi vida como mamá primeriza, al mismo tiempo se convierte este espacio en una memoria para mi hija, deseo que algún día lo lea y sepa todo lo que papá y mamá vivimos con su llegada, también que sepa que hay datos importantes que hoy en día lamento no saberlos de mí misma porque nunca piensas en estas cosas hasta que las vives y de entrada a mí me hubiera gustado saberlas, pero desafortunadamente no tengo quién me las diga, no tengo a mi mamá que, sin duda, me hubiera recordado "cuál fue mi primera palabra, qué enfermedades me dieron, cómo se sentía ella, qué pasaba por su nuevo mundo", entre muchas más.

Cuando conocí a Ale, mi ahora esposo, supe de inmediato que teníamos una conexión, que podría pasar el resto de mi vida con él, cuatro años de novios hicieron una relación sólida, basada en la comunicación, de hecho, nadie nos cree pero nunca, hasta este momento, nunca nos hemos peleado, claro que hemos tenido diferencias y esas cosas, pero siempre hemos sacado adelante esta relación por la que decidimos luchar.

El día que nos casarnos planeamos todo, una boda a nuestro gusto y sin que nadie se metiera, todo lo hicimos nosotros, no tuvimos absolutamente nada de padrinos y fue un día maravilloso. Hablamos de tener bebé dos años después, sí llevamos juntos siete años y repito, los mejores.

Recuerdo perfecto que yo había renunciado recientemente a mi trabajo, triste historia, pero no es el punto. Estaba en casa casi todo el día, lo que me dio tiempo y espacio para arreglar todo lo que teníamos, pues al trabajar ambos, literal no había un orden en casa, nada estaba acomodado, era nuestro lugar para llegar a dormir, decidí que debía ser un hogar, así estuve quitando, poniendo, haciendo, subiendo, lavando, limpiando y ando, ando, ando...

Lo curioso de todo esto es que me cansaba muy rápido, no soy nada, nada deportista y odio hacer ejercicio, pero no era factor para cansarme mucho e incluso, tampoco soy de las personas que pueden irse a dormir un rato, no lo puedo hacer porque cuando me decido se me van las ganas, pero resultaba que de la nada me quedaba dormida, me justificaba a mí misma diciendo "es todo el cansancio acumulado de no dormir y de las desmañanadas para ir a #TierraDeNadie (lugar donde trabajaba, en realidad era el Toreo, muy lejos para mí)".

Fueron transcurriendo los días y una noche en plena película YO ABRYL ME QUEDÉ DORMIDA, aún me reclama Ale eso, nunca me había dado tanto sueño una película al grado de quedarme a escasos minutos de iniciada DORMIDA, no era la película, era yo.

A mi cansancio extremo tenía que sumarle nauseas, mareos, calor (quienes me conocen saben que soy la mujer más friolenta del mundo mundial internacional), flojera y sueño, mucho sueño. Llegó el fatídico día para todas las mujeres, la menstruación, pero oh gran sorpresa, no sucedió, no soy regular así que no me preocupé, pero pasadas dos semanas sí me preocupé, Ale y yo decidimos comprar una prueba de embarazo, era un domingo de julio, Ale estaba dormido cuando yo decidí hacer la prueba, ya saben, entré al baño, show y a esperar.

Cuando pasó el tiempo yo nada más veía la prueba, tenía miedo, sí, tenía mucho miedo de saber el resultado, algo me decía que era positivo, al verla mis sospechas eran ciertas, estaba embarazada, me recargué en la pared del baño y no sentía nada más que miedo, no sabía cómo reaccionar ante esa noticia que, a partir de ese momento cambiaría todo, ahí fue cuando me empecé a sentir sola.

Sí, lo acepto, no hubo felicidad en mí, quiero aclarar que mi bebé es la bebé más amada y deseada pero yo estaba en shock. Salí del baño y fui al cuarto, me senté en la orilla de la cama y desperté a Ale, no me hacía caso, entonces lo empecé a mover más y más, le hice cosquillas y él se aguantaba, entonces le susurré "¿y cuándo tu hij@ te despierte así, no le harás caso?", abrió los ojos, se levantó, me miró y nada más pude afirmar con la cabeza lo que él se estaba imaginando en ese momento, se hincó, tocó mi panza y sus ojos se llenaron de lágrimas.

En ese momento, tuvimos que planear todo, desde ir a comprobar mediante estudio de gabinete que sí estaba embarazada, hasta la cita con la ginecóloga, el cómo decírselo a la familia, el cuándo decirlo y así empezaría la odisea.

Fueron 38.5 semanas que tuve a mi monstruita dentro de mí, LAS MÁS TERRIBLES y no por ella si no por mí, pasé un embarazo muy malo, desde miles de síntomas como nauseas, vómito, mareos, migrañas (para las cuales tuve que ser demasiado valiente porque no podía tomar absolutamente nada), depresiones, ansiedad y dolores en partes del cuerpo que no creía que dolieran. Eso es en la parte física, pero en la emocional también tuve lo mío, mucho de eso por personas que me lastimaron con sus comentarios, la mitad o más de ellas, mamás que un día fueron primerizas y no lo recordaban.

El día llegó...

Conforme se acercaba más la fecha para que naciera, mi miedo e inseguridad aumentaba, nadie me quitaba de la cabeza que prefería mil veces una cesárea, pero al final, dejé que las cosas sucedieran como mi cuerpo y bebé quisieran. Un domingo 09 de abril del 2017 aproximadamente a las seis de la mañana me despertaron unas ganas enormes de ir al baño, no era mi máxima ilusión pararme e ir, pues yo era una ballena y me costaba mucho trabajo levantarme, además la ciática era mi peor enemiga, pero no había manera de aguantarme, como pude logré ir al baño, mi ropa y mi pantiprotector estaban mojados, me dije a mí misma "y ahora, ¿a poco de plano ya no estaba aguantando?", hice los cambios necesarios y regresé a la cama.

Unos 20 minutos después empecé a sentir que algo me escurría entre las piernas, tuve que volver a hacer el esfuerzo de pararme para saber qué pasaba, cuando logré con ayuda del bastón que tenía a un lado de la cama ponerme de pie, sentí como me caía un balde de agua, algo mojaba toda mi pijama, mis piernas y vi literal un charco de "agua" en el piso, me quedé parada sin entender lo que sucedía, creo que quedé en shock como cinco minutos hasta que me cayó el veinte y supe en ese momento que eso era la fuente, se me había roto la fuente y Regina ya quería nacer.


Pocos saben que durante el embarazo le di algunos sustos a Ale, sustos porque me daban calambres o bebé se movía tanto que me dolía, él me dijo "por favor, llegado el momento, no te vayas a asustar, no vayas a gritar, dime con calma las cosas" y al cliente lo que pida, yo parada en el charco ya reaccionando de lo que estaba por suceder, me moví un poco para poder tocar el hombro de Ale y susurré con toda la calma del mundo "Ale, amor, se me rompió la fuente", no pasó ni medio segundo cuando él ya estaba de pie, corría de un lado a otro, iba y venía, movía cosas, hablaba para sí mismo y de repente se quedó parado en medio de la sala, volteó a verme y me dijo "¿qué hago?".


Les juro que yo estaba muy tranquila, obviamente tenía nervios, tenía miedo, pero estaba tranquila, es más, yo fui la que le dijo "tranquilo, llámale a mi papá". Nos pusimos de acuerdo, mi papá subió corriendo, ya había localizado al doctor, hablé con él, me hizo algunas preguntas, me pidió que me bañara y que me fuera al hospital, que lo vería a las nueve de la mañana.


Hicimos eso, tomamos las cosas que yo ya tenía preparadas desde tres meses atrás, papeles y maletas, pedimos Uber y nos encaminamos al hospital, en eso contracción fue un dolor largo, raro y el único que me dio. Al llegar al hospital entré y hay una historia graciosa en ese inter entre mi papá y el papá de Ale, que un día les contaré con más calma. El doctor me revisó y me dijo "Abryl, cero dilatación, llevas ya varias horas que se rompió la fuente, que es la protección de tu bebé, tengo que hacer cesárea", recuerdo que yo nada más dije ok, tampoco me desagradó la idea, ni mucho menos esperar a ver si podía ser natural.


Hago memoria de ese momento, estaba sentada en la cama con la bata puesta y mi pensamiento en blanco, no sabía lo que venía, tenía miedo, estaba totalmente callada, no decía nada, Ale siempre estuvo ahí, estaba nervioso, no dejaba de dar vueltas, llegó la enfermera por mí y me dijo que era hora, tomé la mano a Ale y le dije "te amo", él no podía pasar al quirófano, llegué a éste y ya estaba todo preparado.


Eran las 11:00 de la mañana cuando #BebéRegina nació, la escuché a lo lejos llorar, la vi de reojo cuando la pediatra me la acercó, estaba tan anestesiada que no recuerdo más, cuando abrí nuevamente los ojos, estaban bajándome al cuarto, vi a mi papá y a mi hermano Isaac, yo preguntaba por mi bebé y por Ale, él estaba con ella y yo tenía que recuperarme.


Varias horas después llegó en un carrito, ella con su ropa, tan frágil, pequeña y hermosa, tenía en mis brazos a un ser de 47 centímetros, tres kilos 200, llena de cabello y dos dientes inferiores, una nueva aventura estaba comenzando.


Casi 365 días después...

Digo casi 365 días después porque no pude estar con ella todo este transcurso de días, me pasaron tantas cosas que fui a parar nuevamente al hospital días antes de que ella cumpliera un mes de nacida, tuve una cirugía que como todas tenía sus riesgos, aunado a que ya había pasado por una previa, que no llegaba ni al mes, afortunadamente todo salió bien, pero fueron aproximadamente 20 días que no la tuve conmigo, no podía ser su mamá, porque su mamá se sentía mal, independiente de la cirugía, la depresión me ganó, llegué a pensar que me olvidaría, que no sabría quién era yo cuando estuviéramos otra vez juntas, que no podría ser una buena mamá, que por el tiempo, el medicamento y otros factores perder la leche que la alimentaría me hacía la peor mujer del mundo y que por más que luché por retomar la lactancia no lo logré.


Esos y otros pensamientos pasaban por mi mente, era difícil sentirme fuerte cuando muchas personas a mi alrededor no me ayudaban y me decían cosas que me lastimaban, cosas que insinuaban que yo me había provocado todo esto por como soy, conforme pasa el tiempo vas comprendiendo y vas dándote cuenta que no es así, que aquellos que hablan lo hacen muchas veces por hablar, por decir algo que te aliente, sin darse cuenta que te lastiman, personas que como antes dije, fueron mamás primerizas y olvidaron todo lo que vivieron y pensaron en ese momento.


Todos los bebés son distintos, ninguno sigue las reglas o el proceso de otros, Regina desde que nació es una bebé intensa, hace cosas que parece de alguien con más meses, decide por sí misma y tiene carácter, muchos dirán que no puede decidir, pero sí lo hace y hay que saber cómo encaminarlos y comprender lo que necesitan.







Regina...

Mi bebé, hoy es 09 de abril del 2018 cumples un año de vida, me has dado un año lleno de aprendizajes, lleno de lágrimas, lleno de enojos, lleno de frustración, lleno de miedos, lleno de alegrías y risas. Me hiciste más paciente, más tolerante, también hiciste que terminara varias veces tirada en suelo llorando porque no sabía qué necesitabas y tú llorabas, porque no había quién me dijera "le pasa esto", estaba sola, estábamos tú, yo y mi miedo a lo desconocido.


Regina, amor:


Llevo un año sin dormir bien...

Llevo un año sin comer bien...
Llevo un año cuidando tu sueño...
Llevo un año verificando a cada instante que respires...
Llevo un año procurando que no te destapes en las noches...
Llevo un año cuidando de ti cuando te enfermas...
Llevo un año desarrollando mi oído al cien por ciento para escucharte...
Llevo un año cambiándote pañales aunque no te guste...
Llevo un año sin poder traer el cabello suelto porque te encanta jalarme...
Llevo un año sin maquillarme porque no me da tiempo...
Llevo un año sin vestirme como me gusta porque el pants es mi mejor aliado por lo rápido que es ponérselo y porque mi ropa no me queda aún bien...
Llevo un año sin poder ir al cine...
Llevo un año sin tomarme un café tranquila con tu papá...
Llevo un año bañándote y haciendo circo, maroma y teatro para que lo disfrutes...
Llevo un año en donde mis sueños, planes y metas se frenaron...
Llevo un año investigando todo sobre bebés, leyendo y aprendiendo...
Llevo un año llevándote al pediatra porque me preocupa tu salud y mes a mes quiero estar segura de que estás bien...
Llevo un año con la casa de cabeza, sin poder tener orden y cuando lo hay no pasan ni cinco minutos cuando ya hay un biberón tirado, la caja de juguetes en el suelo y el círculo vicioso de los platos sucios en la mesa...
Llevo un año en el que cada vez me siento más pelona, porque se me cayó el cabello a puños...
Llevo un año sin poder bañarme tranquilamente...
Llevo un año sin poder ver una película completa en un solo día...
Llevo un año sin salir a comer con mis amig@s como yo quisiera...
Llevo un año sin procurar mi trabajo, lo tengo pero en breves momentos...
Llevo un año viendo cómo vas creciendo...
Llevo un año viendo tu sonrisa, tus dientes, tu cabello más largo, tus manos y tus pies...
Llevo un año sin poder pintarme las uñas...
Llevo un año desvelándome porque hasta que duermes puedo hacer medianamente cosas, principalmente trabajar y lavar biberones...
Llevo un año recibiendo comentarios negativos de la forma en la que soy contigo y cómo hago las cosas...
Llevo un año lleno de lágrimas, muchas de tristeza y miedo...
Llevo un año con pocas felicitaciones porque lo estoy haciendo bien...
Llevo un año sin comprarme ropa, maquillaje, bolsas o zapatos...
Llevo un año encerrada en mi casa, contigo, saliendo de vez en cuando con papá, porque es toda una mudanza cuando lo hacemos...
Llevo un año queriendo ser constante en este blog y sus redes sociales, escribir todo lo que nos sucede juntas...
Llevo un año o medio año, preparando cuidadosamente tus papillas...
Llevo un año cuidando que no te caigas porque eres muy intrépida y aún así, ya te caiste tres veces... y contando.
Llevo un año sin usar mis bolsas y mochilas, porque las tuve que cambiar por pañaleras...
Llevo un año sin un manicure y/o pedicure...
Llevo un año sin poder dormir boca abajo, porque aunque ya naciste, después de la operación de la vesícula siento un hueco que no me deja acomodarme...
Llevo un año planeando comer tranquilamente en la mesa del comedor, lo cual es poco probable porque tiene muchos trastes sucios o es más fácil en la mesita de la sala...
Llevo un año siendo más tolerante contigo, repitiéndome a mí misma "Abryl, tranquila, no explotes, calla, no digas nada, es una bebé, poco a poco irá entendiendo lo que tú quieres que entienda"...
Llevo un año siendo juzgada porque nada más pude darte leche materna un mes y luego, por más que intenté no pude retomarlo...
Llevo un año siendo la peor madre del mundo, para muchos...
Llevo un año diciéndome qué tan equivocada estaba cuando decía que no dejaría que vieras tv antes de los dos años, hoy Masha y el Oso y Doctora Juguetes son mis mejores aliados.
Llevo un año procurándote al mil por mil, más que a mí misma...
Llevo un año siendo tu mamá, siendo la persona que nunca creí ser...
Llevo un año tratando de entender porque las mamás pueden ser tan hirientes con sus comentarios, cuando ellas también fueron primerizas y no sabían qué hacer.
Llevo un año queriendo sentarme a leer mis libros pendientes, pero no ha sucedido...
Llevo un año tratando de explicar que en efecto no tienes tiempo, que éste se va tan rápido que muchas veces la noche puede agarrarte aún en pijama...
Llevo un año pensando en cuál será la mejor manera de educarte, de guiarte...
Llevo un año invocando la presencia de mi mamá y de tus bisabuelos, deseando saber su opinión de cómo lo estoy haciendo...
Llevo un año complicado económicamente, pero luchamos porque nada te falte...
Llevo un año explorando tu pequeño mundo a tu lado...
Llevo un año tratando de entender por qué dicen que si tienes una mascota y/o una planta y los sabes cuidar, estás preparado para tener un bebé, temo decirles que no se puede comparar en lo absoluto.
Llevo un año dejando de ser periodista para ser mamá y ama de casa, pero no olvidando mi carrera, por la que luché mucho...
Llevo un año adivinando tu pensamiento...
Llevo un año riéndome de aquellos que dicen querer dormir como bebé, no saben lo que dicen...

Llevo un año contigo y todo parece malo, todo parece abrumador y lo es porque nunca nadie dijo que era fácil tener un bebé, pasan tantas cosas que a la sociedad le encanta disfrazarlo como la mejor y única buena etapa de la vida de las mujeres, cuando no es así, al menos yo no lo veo así, ser mamá es algo mucho más grande, nada color de rosa, las películas disfrazan lo que puede ser un embarazo, la mujer perfecta, que es más mujer por haber tenido un bebé, no es así, aquellas que luchamos por salir triunfantes en nuestras profesiones es porque nos esforzamos y muchas veces ser madres es un complemento para nuestra vida, habrá quienes se sientan plenas siendo mamás y se respeta al cien por ciento, pero no olvidemos que podemos ser mamás, trabajadoras, esposas y amigas, porque es una lucha constante y es un logro hacerlo.


Me dispongo a que seas una mujer triunfadora, que luches por alcanzar tu más locos sueños y que valores todo lo que llega a tu vida, desde tu propia vida hasta lo que obtengas trabajando por ti y no por satisfacer a una sociedad que estigmatiza aún a las mujeres, serás grande, tanto como te lo propongas.


En medio de todo lo que me ha sucedido, quiero que sepas que te amo infinitamente, que me has cambiado la vida, que inyectaste algo más en mí, que no me perderé y que estaré el tiempo que deba estar a tu lado, triunfa porque un año es apenas el inicio de muchos más en los que serás una gran persona. Valórate, supérate y lucha, contarás con el apoyo de papá y mamá. ¡Te amamos!



¡Feliz primer cumpleaños Regina!



¿Cosas inservibles?

Cuando nació monstruita me topé con muchos post que decían básicamente "lo que no debes comprar para la llegada de tu bebé" o &qu...